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En éste apartado vamos a exponer los diferentes tipos o rasgos de personalidad que se han encontrado tienen una relación más directa con la percepción del estrés y con la forma de afrontarlo, repercutiendo todo ello en la salud  y la relación con el trabajo de la persona.

 

 

El estudio de las características individuales se ha venido concretando más en relación a la vulnerabilidad de la persona a los estresores  y las consecuencias a medio-largo plazo para la salud. Bien es cierto que últimamente van apareciendo estudios que relacionan variables ocupacionales con diferentes rasgos de personalidad y  diversos problemas organizativos, incluyendo ya el riesgo a padecer accidentes tanto por deterioro físico como accidentes laborales.

 

Dentro de esta perspectiva los tres rasgos o tipos de personalidad que nos gustaría destacar por que han sido valorados como claramente influyentes en la percepción del estrés y en sus consecuencias son: Tipo -A-; Personalidad Resistente y Neuroticismo / Ansiedad.

 

·         Tipo -A-

 

Este patrón fue inicialmente identificado por los cardiólogos Meyer Friedman y Ray H. Rosenman (1.959) como “típico de los varones jóvenes con cardiopatía isquémica”.  Para situarnos el patrón -A- diremos que: “está constituido por una serie observable de comportamientos o una forma de vida que se caracterizan por un nivel considerable de hostilidad, competitividad, prisa impaciencia, desasosiego, agresividad (a veces, enérgicamente reprimida), explosividad del lenguaje y un elevado nivel de alerta acompañado de tensión muscular” (Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo, 1988).

Este patrón es más bien una forma de reaccionar de la persona a su entorno, que en los últimos años y ante los cambios en la sociedad se ha visto potenciado por ser mucho más frecuente (por ejemplo, más en ciudades que en pueblos, más entre directivos que entre técnicos, más entre mujeres empresarias que entre mujeres que trabajan sólo en casa…).

La razón de darle más relevancia que a otros es porque las investigaciones apuntan que las personas que desarrollan este patrón de comportamiento tienen un mayor riesgo de padecer dolencias coronarias (trastornos cardiovasculares), aumentos de presión arterial, niveles más altos de colesterol sérico y catecolaminas con el consiguiente riesgo para la salud de las mismas.

También se ha comprobado que esto es independiente de que asuman otros factores de riesgo en éste tipo de dolencias (tabaquismo, sedentarismo y sobrepeso).

 

Las personas tipo -A- son más impacientes y agresivas en sus relaciones sociales (la hostilidad quizás es el elemento más perjudicial de éste tipo); dedican más tiempo al trabajo que a su vida familiar, y reaccionan con mayor virulencia ante la frustración (tragándoselo o exteriorizándolo). Suelen presentar mayor grado de tensión física y emocional y prefieren los trabajos con una alto nivel de demandas. Suelen buscar y luchar por niveles profesionales y ocupaciones que justifiquen esta forma de reaccionar. A veces se define por contraposición al denominado patrón -B- que sería una persona tranquila, acomodaticia, flexible,..., pero que obviamente también soportará estrés lo que pasa que no le causará estragos psicofísicos.

Brevemente señalamos las tres características fundamentales:

·         Implicación laboral: “si me paro me muero”, el trabajo es lo primero y si les preguntas ¿qué haces después de trabajar? Contestan seguir trabajando. Se obsesionan con tener muchas cosas que hacer, tienen fobia al “ahora no tengo nada que hacer”, son los típicos que están tomándose un café, leyendo la prensa, hablando por el móvil y controlando quien entra y sale (por si hay que saludar). Son rígidos con lo plazos, priorizan el trabajo sobre el fin de semana, las vacaciones, la pareja , los hijos, sobre TODO. Prefieren siempre lo material a lo abstracto, y suelen considerar como “lo normal” su forma de comportarse y actuar haciendo caso omiso a las insinuaciones de la familia, amigos y compañeros de trabajo.

·         Impaciencia: Si pierden o se les estropea el reloj comprarán otro automáticamente o te lo pedirán prestado, siempre luchan contra el crono, un minuto es demasiado tiempo para estar parado, no se puede andar despacio, no se puede comer despacio, no se puede hablar despacio son segundos, minutos que le robas al reloj, y el tiempo es ORO, DIAMANTE Y PLATINO. Ante la espera se incomodan y mueven continuamente, conducen aceleradamente, no suelen delegar nunca y los demás siempre son los culpables de sus problemas para cumplir los plazos.

·         Agresividad: Suelen ser violentos cuando lo exteriorizan, gritan, insultan, golpean la mesa, tiran la silla, la frustración les saca de sus casillas. Si no lo exteriorizan, le cambia el color de la cara, empiezan a sudar, hiperventilan, les cuesta articular palabras, ... Todo ello porque quieren controlar, dominar, ganar siempre.

Existen encuestas y escalas para valorar este patrón de las cuales se incluye una en el anexo. La más conocida es la Encuesta de Actividad de Jenkins (JAS), publicada hasta el año 2.000 por TEA EDICIONES, es la que en una forma abreviada ha estado utilizando la OMS en estudios epidemiológicos. Otras son la escala de Tipo A de Framingham y la de Clasificación de Bortner (BRS).

El interés en prevenir las consecuencias de éste patrón se centran en que el riesgo coronario ha aparecido fundamentalmente en trabajadores de “cuello blanco” (Haynes et al., 1.981), que son los de mayor coste para la organización y últimamente porque se ha relacionado el incremento de accidentes como consecuencia directa de este estilo de conducta en trabajadores de “mono azul” (Sutherland y Cooper, 1.988).

La forma de intervenir adecuada sería intentar que evolucione el comportamiento acusado Tipo -A- hacia un Tipo -B-, aunque por las ventajas en cuanto a promoción y estatus profesional tiene se ha mostrado complejo, y parecen más eficaces las intervenciones colectivas que las individuales.

 

 

·         Personalidad Resistente (“Hardy Personality”).

El planteamiento hecho por Kobasa a principios de la década de los 80 ha sido centro de numerosos estudios y abordajes sobre el estrés, dado que probablemente fue el primer planteamiento positivo respecto a la resistencia de la persona a las situaciones de estrés y permitiendo el estudio de un modelo de comportamiento que podría abrir una vía para entender las pautas de comportamiento que nos hacen resistentes y así poderlas transmitir a aquellas personas que no las poseen.

El planteamiento de la Personalidad Resistente según la autora se hace dentro de la teoría existencial y que la define como: “la actitud de una persona ante su lugar en el mundo que expresa simultáneamente su compromiso, control y disposición a responder ante los retos” (Kobasa, 1979; Kobasa, Maddi y Kahn, 1982). En ésta definición se señalan tres factores fundamentales en las estrategias que emplean este tipo de personas:

·         Compromiso: Tendencia a comprometerse (no desmarcarse) con todo lo que se hace o se encuentra en la vida.  Está tendencia a implicarse se plasma en todas las facetas de la vida de una persona, priorizando lo que uno es y está haciendo, se valora como importante y verdadero todo ello aunque sean aspectos secundarios o no relevantes. Capacidad de mostrarse genuinamente.

·         Control: Tendencia a sentir, pensar y actuar como alguien importante, y no impotente frente a los avatares de la vida. Son responsables de lo que está sucediendo.

·         Reto: Son partidarios del cambio, consideran que la vida es cambio, por lo que cualquier cambio es una oportunidad para desarrollarse y crecer en la vida. Se relacionan desde la tolerancia y son flexibles.

Estos rasgos fueron valorados a través de los estudios que realizó en una extensa muestra de varones que ocupaban cargos intermedios y de alta dirección en American Telephone and Telegraph (ATT), y corroborado después en otros grupos de profesionales (Kobasa, 1982), aparte de lo expuesto demostraron que la personalidad resistente es más efectiva cuando se conjuga con apoyo social y ejercicio físico; e independiente de la frecuencia y gravedad de los acontecimientos vitales estresores, como de la edad, educación, estado civil y nivel laboral.

La personalidad resistente ha mostrado que las personas que la posee responden positivamente en presencia de serios factores de estrés con lo que  poseen mejor salud, mayor rendimiento y satisfacción laboral y, obviamente, menos niveles de sintomatología psicológica de estrés.

La forma de valorarla ha sido generalmente mediante cuestionarios autoadministrados como la “Encuesta de Puntos de Vista Personales” de Maddi (1.990). Lo interesante de este modelo es que cuando conozcamos mejor las estrategias de afrontamiento de este tipo de personalidad y los factores que incrementan la resistencia podremos realizar programas que mejoren el manejo del estrés y de las consecuencias negativas del mismo.

 

 

·         Neuroticismo / Ansiedad

A menudo han sido unas características directamente vinculadas con el estrés, se considera de forma general que las personas que tienden a sentirse más inseguros, que son más aprensivos, y que reaccionan con síntomas de ansiedad ante situaciones de presión serán más vulnerables al estrés.

Teniendo en cuenta que la ansiedad se puede definir como “la sensación de tensión o inquietud derivada de la anticipación de algo que se percibe como un peligro externo o interno”, que esta puede manifestarse mediante síntomas físicos y que en el trabajo existen múltiples acontecimientos  (por ejemplo llegar tarde, no cumplir los plazos, malas relaciones,...) que la pueden provocar, entenderemos el interés por analizar a éste tipo de personas.

Actualmente el Neuroticismo y la ansiedad/rasgo se estudian de forma conjunta, incluso se los asocia como parte de la afectividad negativa: “engloba un amplio rango de estados de ánimo aversivos, que incluyen ira, repugnancia o disgusto, desprecio, culpa, aprensividad y depresión...” (Watson y Pennebaker, 1.989). Según uno de nuestros máximos expertos en la materia José María Peiró: “En realidad, el Neuroticismo/ansiedad-rasgo parecen desempeñar su papel fundamental en la percepción del estrés, ya que predisponen a estados de inquietud acerca de la incertidumbre de los sucesos” (1.993).

Una aportación interesante en este tema es la realizada por M.W.Eysenck (1.988), es evidente que las personas que poseen estos rasgos padecen oscilaciones significativas en sus estados de ánimo y dado que parece demostrarse que la información con carga emocional se aprende mejor cuando su valor afectivo es congruente con el estado de ánimo actual, y que la recuperación de la información en la memoria es mejor cuando el estado de ánimo del momento actual y del momento del aprendizaje son similares. Nos encontraremos que las personas con puntuaciones altas en estos rasgos presenten problemas de aprendizaje y de memoria directamente relacionados con el momento en que se encuentren y que pueden interferir de forma clara en su actividad laboral cotidiana.

No obstante, éste rasgo también ha sido uno de los más evaluados en los procesos de selección de personal, mediante la entrevista o las pruebas psicotécnicas ya que se ha mostrado como un buen predictor de rendimiento y de integración a la organización en un amplio espectro de perfiles de puesto. Pero es cierto que el mismo tiende a la estabilización en la persona, es decir, que con el proceso de socialización y de maduración una persona puede ir controlando éste rasgo y no permitiendo que le genere sensaciones de duda o le cargue con afectividad negativa.

Existen también pruebas en el mercado para valorar estos rasgos como son el EPI y el EPQ ambos Cuestionarios de Personalidad de Eysenck; el CEP, Cuestionario de Personalidad de Pinillos y el STAI, Cuestionario de Ansiedad Estado/Rasgo de Spielberger, todas ellas en TEA Ediciones.

 

 

En resumen como vemos los diferentes rasgos de personalidad influyen en la respuesta que damos al estrés, habiendo algunos que claramente nos predisponen a padecer día a día más estrés (Tipo A) , otros que nos ayudan a afrontarlo y sobrevivir al mismo (Personalidad resistente), y otros que pueden hacernos más vulnerables a las situaciones estresantes (Neuroticismo / Ansiedad-Rasgo), con ello es importante aprender a conocer como somos las personas ya que todos estamos sometidos a estresores nocivos o excesivos y así prevenir sus consecuencias.