El Gobierno está preparando una nueva batería de medidas para favorecer la permanencia de los trabajadores en el mercado laboral. El objetivo de las mismas es retrasar el pago de las pensiones de jubilación y reforzar la contribución de los trabajadores a la financiación del sistema de pensiones. Así se recoge en la última propuesta de negociación sobre la reforma de la Seguridad Social que ha presentado el Gobierno a la patronal y los sindicatos dentro del diálogo social. Dentro de los incentivos para la "prolongación voluntaria" de la vida laboral, el Ejecutivo ha decidido romper el techo establecido hasta ahora de la pensión máxima como prestación: 2.232, 54 euros mensuales y 31.250,56 euros anuales.