Resumen de lo que sucederá a partir del 1 de enero de 2002 si una empresa no ha cambiado sus sistemas al euro.
1) El banco hará en euros sus gestiones con la empresa y todas las transacciones bancarias serán en euros, aunque la empresa prefiera seguir manejando la antigua unidad monetaria nacional.

2) La empresa podrá tratar de utilizar la antigua unidad monetaria nacional sólo para transacciones en efectivo, pero al cabo de unas dos semanas apenas habrá dinero en efectivo en esa moneda, que se habrá sustituido por monedas y billetes en euros.

3) Los pagos con tarjeta deberán convertirse a euros.

4) La empresa recibirá facturas de sus acreedores en euros y deberá convertirlas manualmente a la antigua moneda nacional.

5) Todos los cheques y otras modalidades de pago deberán denominarse en euros.

6) La empresa emitirá facturas a sus clientes en la antigua moneda nacional, pero tendrán que convertirse manualmente a euros cuando se les envíen.     

7) Si se calculan las nóminas en unidad monetaria nacional, también deberán convertirse manualmente a euros, al igual que la información que debe darse a los empleados. Esto puede resultar poco práctico, puesto que las autoridades fiscales ya no publicarán información para calcular los impuestos, las cotizaciones a la seguridad social y los subsidios en esa moneda, sino sólo en euros.

8) El euro tiene decimales y, si la moneda actual no los tiene, los problemas descritos más arriba serán aún más complejos.

9) La empresa tendrá que fijar los precios de sus productos y servicios en euros aunque mantenga en moneda nacional los registros contables en los que se basen, lo cual dificultará el control del negocio.

10) La fijación de precios en euros debe hacerse con cuidado, debido a las consecuencias que el redondeo tendrá en la liquidez de la empresa y en la utilización de nuevos precios estratégicos en numerosos casos. Equivocarse a la hora de fijar los precios puede costarle a una empresa una pérdida de beneficios y de liquidez. También podría perder cuota de mercado.

11) Llevar los libros en una moneda, y los precios, las facturas y los ingresos en otra es probable que ocasione errores y expone a la empresa a los riesgos de fraude y pérdida de control financiero.

12) La empresa tendrá que convertir a euros los contratos vigentes, utilizando los tipos de conversión de seis cifras significativas.

13) Asimismo, la empresa tendrá que convertir su estructura de capital a euros.

14) Por último, la empresa podría encontrarse en una situación de ilegalidad que la expondría a sanciones o a la negativa de las autoridades, por cuestiones de forma, a aceptar información basada en registros que aún se mantengan en unidades monetarias nacionales.