Enmarcada en el tercer apartado del documento Ponte las Pilas, Mejora de la gestión de tu negocio, se detalla una propuesta definida como Lo que vendes por Internet lo cobras.
No hace falta ser un experto financiero para saber que en la contabilidad de una Pyme es muy importante el flujo de caja, básicas la liquidez y la tesorería.
Las Pymes suelen pagar casi al contado a sus proveedores, por norma general tienen que hacer las compras generando cierto stock y este lo deben hacer efectivo cuanto antes con las ventas. El stock en muchos casos es el mayor enemigo de la Pyme, en nuestro almacén se deprecia y casi siempre se tiende a realizar los pedidos estimando cuanto y cuando venderemos.
La mayoría de las Pymes han necesitado y necesitan de cuentas de crédito para financiar ese periodo de tiempo que pasa desde que pagan (alquiler, recibos, nóminas, proveedores) hasta que cobran (ventas).
Si a todo esto le añadimos la dificultad que tenemos ahora con las entidades financieras para obtener financiación, la bajada del consumo y la morosidad se hace imprescindible cobrar de forma más rápida y segura.
¿Qué nos aporta vender por internet en este sentido?
Está claro que cobrar de forma inmediata lo que vendemos. El cliente compra en nuestra página y paga por trasferencia bancaria o por tarjeta de crédito. La venta no se realiza hasta que nuestro banco nos ingresa el importe de la venta. A partir de ese momento, con el dinero en nuestra cuenta realizamos el envío del producto. Acabamos de terminar con nuestra posible morosidad. El riesgo de morosidad se lo acabamos de trasladar a la entidad financiera, serán ellos los que se preocupen de que su cliente tenga saldo o pague sus cargos de tarjeta de crédito.
Por otro lado nos hemos garantizado algo más que el pronto pago, hemos cobrado por adelantado y nos podremos plantear prescindir de cierto stock y trabajar bajo pedido con alguno de nuestros proveedores.
Está claro que no todo nuestro negocio lo podremos hacer así y ni mucho menos de la noche al día, pero se puede plantear de forma progresiva y para parte de nuestro negocio.
Pongamos de ejemplo una tienda de complementos y perfumería. Su modelo tradicional es seleccionar proveedores y hacer pedidos para las temporadas. Los pedidos se suelen hacer en función del histórico de ventas y de la estimación de ventas que se plantean para ese año. Pongamos que su pedido habitual es de 20.000 € en perfumes y 20.000 € en complementos. Supongamos que pagamos a 30 días al proveedor y que los pedidos los recibimos en febrero. En Marzo debemos hacer frente a los gastos habituales mensuales (salarios, local, gastos generales, impuestos, etc.) y al pago a proveedores:
En el mes de marzo, en caso no disponer de mucha liquidez (dinero en caja), habitualmente se necesitará de financiación (cuenta de crédito) con los costes que ello supone. Además tendremos que ser capaces de vender el stock adquirido para cubrir todos nuestros gastos a lo largo del año.
Si vendemos por internet podemos plantearnos otro tipo de modelo. El pedido realizado lo podemos reducir de forma que el almacén con el stock lo tenga el proveedor. Imaginemos que el pedido para tienda es de 10.000€ en perfumes y 10.000 € en complementos. Acabamos de reducir los gastos de proveedores y el riesgo de depreciación en un 50%. Invertimos en web para vender por internet (10.000 €). Esto no quiere decir que compraremos menos a nuestros proveedores; compraremos lo que nos demanden los clientes y en muchos casos bajo pedido.
De esta manera, usando internet, hemos reducido nuestra estructura de gastos y hemos reducido riesgos. Por otro lado no olvidemos que no solo venderemos físicamente en tienda, abriremos un escaparate mucho más grande que el de la tienda.
Eduardo Pardos