ILUSIÓN COLECTIVA

Ya es oficial. Motorland ha entrado en la élite del motor y acogerá en septiembre una prueba del Mundial de Moto GP. Con esta decisión, la Federación Internacional de Motociclismo da un espaldarazo definitivo a un proyecto que es ya realidad, frente a vaticinios incrédulos y agoreros.

La FIM ha dicho “sí” al complejo, al igual que lo han hecho las 30 pruebas celebradas en 2009, los más de 123.000 espectadores, los organismos y empresas que empiezan a instalarse en su parque tecnológico y las que prevén crear cerca de 400 plazas hoteleras en el entorno.

Sin embargo, la historia de Motorland ha tropezado dentro de Aragón con demasiadas críticas y reticencias, con demasiados “noes” por principio, que deberían hacernos reflexionar sobre nuestra actitud como sociedad ante proyectos estratégicos.

Pese al actual lastre de la crisis, Aragón tiene potencial, territorio, recursos, gente con ganas e ideas; en definitiva, fortalezas que para generar nuevas posibilidades de desarrollo necesitan, sobre todo, que creamos en ellas nosotros mismos, los aragoneses que debemos ponerlas en valor.

Así, el futuro de Aragón pasa por generar un amplio consenso sobre pocas cosas; básicamente, que creemos en nuestra tierra, que tenemos capacidad y que juntos, con ilusión colectiva, confianza y coordinación, podemos hacer mucho y somos más fuertes que los problemas que tengamos que afrontar. Pero lo primero que necesitamos es creerlo y articularlo en torno a iniciativas que definan cómo vamos a avanzar hacia el Aragón que queremos.

Motorland es una de ellas. Un complejo que combina los planos deportivo, tecnológico, empresarial y de ocio, y constituye un claro ejemplo del desarrollo económico en el que debemos apoyarnos para superar la actual crisis y, sobre todo, seguir creciendo en el futuro. Un modelo de proyectos basados en la diversificación sectorial y la vertebración territorial, la innovación y la colaboración permanente entre investigación y empresa, entre lo público y lo privado.

Demuestra, además, que estos nuevos desarrollos no implican renegar de lo anterior, sino partir de ello (la especialización y afición en torno al motor, en este caso) para aunar voluntades, esfuerzos e ideas y darle un nuevo enfoque.

El Gran Premio de Aragón llegará a Motorland antes de lo previsto, sin que su circuito de velocidad haya cumplido siquiera un año y, por tanto, con cosas por hacer. De hecho, debería ser el revulsivo para acelerar las infraestructuras de acceso que merece un centro de su importancia.

Aunque para la cita de septiembre debamos plantear soluciones de urgencia más sencillas uniendo todos los esfuerzos que sean necesarios, el Mundial nos da la ocasión de reivindicar con más fuerza las variantes, las autovías hasta Madrid y el Mediterráneo y las conexiones ferroviarias que requieren Teruel y un circuito de nivel internacional.

Y nos da la oportunidad, sobre todo, de aparecer con solvencia ante el mundo, ante más de 300 millones de espectadores, logrando para Aragón una visibilidad internacional sin precedentes y un rendimiento económico que las previsiones cifran en torno a los 20 millones de euros.

El Gran Premio de Aragón será un éxito deportivo gracias a Motorland y con el apoyo colectivo de todo Aragón será también un escaparate para la imagen más emprendedora y dinámica de nuestra Comunidad.






Autor: Jesus Morte Bonafonte (Presidente)
Publicado en Heraldo de Aragón el día 03/30/2010.