EVITEMOS LA DESMESURA
Con el Sistema Financiero Internacional patas arriba y el consumo interior paralizado, bien podríamos los empresarios aragoneses ponernos a la cabeza de las manifestaciones con una pancarta que rezara: “En defensa del empleo y las empresas”. Haciendo uso de las palabras de los secretarios generales de UGT y CC. OO. al anunciar las movilizaciones para enero, “estamos ante una crisis sin precedentes por su amplitud y profundidad”.
Una crisis financiera y remota al inicio, ante la que han sucumbido algunos de los mayores bancos del mundo; que ha arrastrado en su caída la confianza del consumidor y, con ella, inversiones presentes y proyectos futuros. Para desgracia de todos, en esta situación, empleo y viabilidad de las empresas van inevitablemente unidos y, aunque pudiera darse el caso excepcional de quienes no han sabido ejercer su responsabilidad, digámoslo alto y claro, éste no es el caso en Aragón.
España y Aragón han vivido una etapa prolongada de fuerte crecimiento gracias a la corresponsabilidad de empresas, trabajadores y gobiernos de distinto signo. Unos y otros nos hemos empleado a fondo en la tarea de crecer y generar empleo revirtiendo a la sociedad los beneficios. El Pacto de Toledo por las pensiones, la Ley de Dependencia o la ejecución de infraestructuras del siglo XXI son ejemplos de la alta rentabilidad de las inversiones realizadas con el esfuerzo de todos.
Podemos ante la adversidad poner en duda la “utilidad” del trabajo encaminado hacia un objetivo común, cada uno en su responsabilidad; podemos, si lo desean, poner en cuestión el valor de las instituciones y arremeter contra la honorabilidad de unos y otros. Podemos, pero no debemos, porque no haremos sino retroceder. Sin empresas no hay empleo, sin empleo no hay dinero, sin dinero no hay consumo, sin consumo no hay demanda y sin demanda ¿qué? ¡Mientras el dinero no llegue a las empresas y a los consumidores no se despabilará el sistema!
En apenas unos días hemos visto a gobiernos ultraliberales socializar la banca, veremos la refundación del orden financiero internacional, ¿acaso no merece la pena moderar, siquiera sea transitoriamente, nuestros mensajes habituales?
Situaciones excepcionales requieren soluciones excepcionales. Busquemos medidas de flexibilidad interna cuando sean posibles para garantizar la viabilidad de la empresa y el empleo; y cuando no, intentemos salvar el máximo de empleos y de empresas con los mecanismos legales. Incrementemos, si acaso, la cobertura de desempleo con carácter transitorio, y dejémonos ahora de reformas laborales estructurales pues conviene a los intereses generales abordarlas en momentos de normalidad institucional, social y económica.
Empleémonos a fondo los empresarios en garantizar la supervivencia y continuidad de nuestras empresas, los sindicatos, en mantener el empleo, y el poder político, convertido en “autoridad” y garante de ambos, en ejercer con rigor sus competencias legales. Pero, sobre todo, evitemos la descalificación y la desmesura. Todo ello sin perjuicio del derecho constitucional a expresarse en libertad.
Autor:
Jesús Morte Bonafonte. Presidente de la Confederación de Empresarios de Aragón (CREA)
Publicado en
Heraldo de Aragón
el día
12/06/2008
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